Al igual que el anillo de compromiso (y en la mayor parte de las veces, acompañándolo), la declaración es el momento más esperado de cualquier pelÃcula romántica que se haya preciado en la historia. Excepto en ‘Cuatro Bodas y un Funeral’, recordáis? que Hugh Grant le pedÃa a Andy McDowell que si querÃa NO casarse con él
Por la mayor parte de las parejas que he conocido a mi alrededor, la declaración no suele ser tan frecuente como en las pelÃculas. Más bien, las parejas que ya llevan un tiempo juntas y compartiendo cada vez más espacios comunes lo toman como un paso más que hay que dar, algo que se da por hecho que tiene que ocurrir. Hablan sobre el tema (’ya va siendo hora’, ‘cuándo serÃa mejor’, ‘dónde’…) y llegan a un acuerdo.
Y el hecho de que haya declaración o no, al final no es tan importante. Excepto que a uno de los dos sea algo que espera con anhelo.
Yo lo esperaba, por un pacto ‘tonto’ que hicimos cuando empezamos a ser novios. Como en aquella ocasión fui yo la que me declaré y dà un paso adelante, quedamos en que el siguiente tendrÃa que darlo él. Y no llevábamos mucho tiempo de relación (unos tres años), pero yo empezaba a sentir que era nuestro momento. A ambos nos habÃa hecho siempre ilusión ‘formalizar’ las cosas de una forma u otra. Y coincidió con un perÃodo en el que varias de nuestras amistades se casaron y empezaron a anunciar llegadas de bebés. Pero parecÃa que nuestro momento no llegaba, porque aquella petición prometida no venÃa. Yo empecé a impacientarme mucho, pensando que yo era la única que tenÃa ganas de seguir construyendo hacia arriba. Cuando finalmente llegó aquella declaración, estábamos en un punto muy delicado, porque yo ya me habÃa planteado hasta lo más extremo. Pero mi muchacho por aquel entonces estaba completamente absorbido por el trabajo, y aunque tenÃa las mismas ganas que yo, nunca encontraba el momento para hablar de ello.
El dÃa que me pidió que me casara con él, los dos lloramos mucho. Obviamente era un momento super feliz, pero ambos sabÃamos que todo habÃa estado a punto de irse al carajo a pesar de querernos con locura. Todo por una cuestión de percepción de los tiempos…
No sé si le sucede a todas las mujeres, pero tengo la impresión de que una gran mayorÃa, pasado un tiempo, tiene esa necesidad de ‘construir hacia arriba’, y les ocurre antes que a sus parejas. Y cuando esa pareja insiste en no definirse nunca respecto al tema, está dando el mensaje de que no es tan importante y el otro empieza a tener la sensación de que le están haciendo perder un tiempo precioso. Hay que estar muy atento a todos los signos, porque se corre el riesgo de llegar a un punto de no retorno.








